Tú, que tanto te quejas de que los días son muy cortos, te tengo una mala noticia. Los ojos de Laura lagrimearon. Era como si el mundo tuviera un fin. ¿Quién podría vivir días más cortos aún? Laura, que tanto amaba la luz, viviría días de cuatro o cinco horas. Nada podía ir peor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario