viernes, 1 de abril de 2011

La mañana aún sin lluvia

La lluvia se aproxima, dijo un pequeño muy pequeño, tan pequeño que no podía decir si era hombre u otra cosa. ¿Dónde? - preguntó Laura. Allá - dirigió el pequeño muy pequeño con su pequeño dedo hacia el enorme horizonte. Laura se tapó el sol con una mano, resopló, pensó si era necesaria tanta explicación y luego volvió a preguntar: ¿Dónde? Caminaron por toda la casa, de la cual solamente quedaban rumores, paredes a la mitad y una que otra sombra. La última pared se había derrumbado en el último temblor. Solamente quedaban unos ladrillos apilados, luego un despeñadero y más allá, mucho más allá, la lluvia. Sintió frío, mucho frío y añoró que no hubiera ya closets ni ropa en la casa. El gris fue engullendo el cielo.

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