miércoles, 6 de abril de 2011

La noche interminable

Le lanzó un anzuelo a una de las esquinas de la noche. La noche quiso aguantar, pero otro anzuelo al otro lado fue fulminante. La noche no pudo más: tuvo que ir tras ella, como un papalote, viajando por todo el mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario